La Ruta de las Casas se trata de un itinerario que recorre el municipio mostrando algunos de los inmuebles que relucen por su arquitectura pero también por su historia. Son en general, edificios de arquitectura privada, consistiendo la mayoría en casas, pero que cuenta también con barrios y otro tipo de edificios, como comercios.

A partir de estos cinco edificios del patrimonio inmueble de Catarroja, podremos no solo admirar algunos estilos de arquitectura del municipio sobre todo en el siglo XX, sino también las historias que esconden detrás, que conectan con temas como el comercio de la naranja y el arroz, el asociacionismo cultural y social, la Guerra Civil, el transporte, los orígenes del urbanismo de la localidad y la importancia de la conservación del patrimonio cultural de Catarroja.

Paradas

Parada 1: Barrio Tranviarios, 10 (Barrio tranviarios)

El Barrio Tranviarios es un barrio obrero de Catarroja que tiene sus orígenes a comienzos del siglo XX, construido por la Mutualidad Obrera Valenciana de Empleados de Tranvías. Este barrio es un conjunto de “casas baratas”: viviendas mínimas pero dignas que se podían alquilar o comprar a precios muy reducidos. En Catarroja hay varios ejemplos, como lo son las construidas por el Patronato de Nuestra Señora de los Desamparados en la zona Rambleta-Empastre o las del grupo 14 de Octubre, las actualmente denominadas como “fincas rojas” de la Avenida Murcia.

Pero, ¿por qué tranviarios? Antes, las vías por las que actualmente discurre el tren de cercanías de RENFE, eran las vías del tranvía. Se inaugura la vía férrea en el 1900 con la incorporación del servicio de tranvía por la Compañía de Tranvías suspendido a mitad de siglo XX y que llegaba hasta València.

Estas viviendas, de escala modesta pero bien estructuradas, siguieron patrones típicos de las casas obreras de principios de siglo: casas adosadas de planta baja, distribuidas en calles rectas y de parcelación uniforme. En el caso de Catarroja, en principio este proyecto contaba con más viviendas en su plan, pero finalmente ejecutaron la construcción de cinco, en una misma hilera. En común con otros proyectos de “casas baratas”, estas contaban con los elementos imprescindibles y mínimos que necesitaban una casa del momento: cuatro habitaciones, corral, cocina y pozo y orientación a poniente.

Parada 2: Avenida Ramón y Cajal 27

foto avenida ramón y cajal 27

Aunque la naranja es uno de los símbolos que más nos representan como valencianos, no será hasta alrededor de 1880 cuando comienzan a aparecer las primeras plantaciones de naranjos , lo que supone una transformación significativa del paisaje agrícola y especialización de este. La naranja aportó grandes beneficios económicos gracias a su masiva exportación que se reflejan en la arquitectura local y que además propicia el desarrollo industrial, la química de abonos y el desarrollo tecnológico del campo, entre otras actividades.


Nos encontramos situados frente a la casa que pertenecía a Antonio Muñoz, conocido como el tío Niuete. Esta familia se dedicaba a la naranja, por lo que cobra sentido el tipo de decoración de la casa, y más sabiendo que detrás de esta, se ubicaba un antiguo almacén. Fue construida a principios del siglo XX y como podemos observar, toda la decoración se centra en la fachada que da a la vía principal de Catarroja, dado la importancia de esta. La familia decora su casa con naranjas que, además de representar el sector en el que desempeñan sus labores, también denota cierto nivel económico.

Estamos ante una casa de patio entero modernista que combina azulejería de inspiración neoárabe, trencadís, rejería con motivos vegetales y formas onduladas típicas del modernismo y una decoración prolífera sobre todo en la cornisa. Combina en sus azulejos de forma armoniosa los colores azul, verde y blanco, entre los que destaca el naranja de las frutas. Si pensamos en ejemplos que puedan haber inspirado o sean coetáneos al estilo de esta casa, es imprescindible mencionar la estación del Norte de València.

Parada 3: Calle Galicia ,12 (Carrer de les Bombes)

Esta casa es una de las que más llaman la atención de Catarroja debido a los azulejos tan vistosos que posee en su fachada. El estilo de esta fachada se entronca con el modernismo popular, estilo decorativo y arquitectónico en el que destaca la artesanía de la industria cerámica, sobre todo de Manises. El modernismo popular tiene gran éxito sobre todo en la periferia de València y los núcleos urbanos de l’Horta Sud.

 

Como podemos observar en este ejemplo, se escogían restos de azulejos y se combinaban entre sí para crear fachadas tan coloridas como esta. En el edificio contiguo se encontraba el colegio Larrodé, que contaba con un panel cerámico que identificaba esta escuela infantil pero que ya no se conserva. Si nos fijamos, no hay ninguna parte de esta fachada que no esté decorada. Algunos de los azulejos cuentan con gran detalle, como es la cenefa que separa una altura de la otra con un motivo repetido de una figura alada, los azulejos con motivos geométricos griegos o incluso la rejería de la ventana y el balcón.

 

Es importante conocer también la calle en la que esta casa está construida. Aunque oficialmente la conocemos como la calle Galicia, los vecinos la denominan como el carrer de les bombes. Este nombre se debe a los estragos de la Guerra Civil que se sufrieron en Catarroja. En concreto, en agosto del 37 murieron 5 personas a casusa de bombas tiradas por los aviones italianos que vinieron a bombardear la ciudad y que soltaron las bombas restantes en el área metropolitana de València y que 80 años después se sigue recordando con el apodo de esta calle.

Parada 4: Molí de Terrerola, Avenida Camí Real, 33

El molino es un elemento muy importante de la industria arrocera, dado que según su tipología podía servir para hacer harina o para quitar la cáscara del arroz. Molinos han existido desde siglos atrás, siendo los primeros los manuales de piedra. Quienes más desarrollaron el molino hidráulico en la huerta valenciana fueron los musulmanes, desde el siglo VIII hasta el XIII sobre sus sistemas de riego como son las acequias. Con la revolución industrial se introducen los primeros molinos a vapor, que posteriormente funcionarán con electricidad.

 

En el caso del Molí de Terrerola no se conoce qué tipo de molino fue, pero lo que sí se conoce es que el propietario fue Alfonso Salvador Martí . Es inevitable fijarse en su arquitectura que, con este aspecto residencial, luce esta fachada ecléctica con elementos modernistas como puede ser el tratamiento de las molduras luce un revestimiento cerámico al puro estilo del trencadís introducido en la arquitectura ecléctica por Gaudí desde Barcelona.

 

Catarroja cuenta con un marcado origen agrario, caracterizado por la fuerte presencia del cultivo del arroz, que sigue presente en la localidad hasta nuestros días, aunque no con tanta fuerza en el sector. El paisaje de Catarroja estaba compuesto por huerta, secano y marjal.

Parada 5: Barrio de la Caridad, Calle Sabadell, 5

Las viviendas seguían un modelo de planta baja, inspirado en el tipo de casa de medio patio, característico de la arquitectura popular de la huerta valenciana. Este diseño, funcional y compacto, permitía una mejor ventilación e iluminación, y respondía a criterios higienistas incipientes de finales del siglo XIX, siendo este tipo de viviendas lo que denominamos como “vivienda mínima” o “casas baratas” . Las fachadas eran austeras, con una cornisa corrida que ocultaba la cubierta de teja y una discreta moldura decorativa situada bajo un pequeño alero, cuya función era proteger puertas y ventanas de la lluvia.

 

Catarroja, atravesada por el barranco de de Xiva, ha estado históricamente expuesta a las inundaciones. El temporal de 1897 provocó intensas lluvias que acabaron desbordando el barranco, causando graves daños en el pueblo. La zona más afectada fue el barrio de Las Barracas, un núcleo habitado por población trabajadora en condiciones precarias, cuyas viviendas estaban construidas mayoritariamente con adobe o materiales de baja calidad. Unas treinta barracas quedaron completamente destruidas, lo que dejó a muchas familias sin hogar y al municipio sin capacidad económica suficiente para abordar su reconstrucción inmediata.

 

El Ayuntamiento solicitó ayuda al Estado y recibió además el apoyo de diversas poblaciones que colaboraron mediante donaciones económicas. La mediación de la Sociedad del Ateneo Mercantil de València permitió canalizar los fondos enviados por municipios como Barcelona, Terrassa, Sabadell, Palma de Mallorca y la propia València, es por eso que actualmente las calles del barrio reciben estos nombres. Gracias a estas aportaciones, se impulsó un proyecto de reconstrucción habitacional que culminó el 5 de enero de 1899 con la inauguración de 60 viviendas destinadas a realojar a los damnificados. En la actualidad, pocas viviendas originales del barrio se conservan. Sin embargo, aún pueden observarse tres casas originales entre las calles Valencia y Sabadell.

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